Cargamentos sueltos y muelles lentos
Durante siglos, la carga fraccionada dominó los puertos. Estibadores movían sacos, barriles y cajas de tamaños caprichosos, pieza por pieza, con inventarios desordenados y registros escasos. Un temporal o una huelga paralizaban semanas enteras. Las bodegas de los buques parecían rompecabezas sin patrón, y cada escala exigía replaneación. Esa lentitud costosa alimentó pérdidas, y enseñó una lección duradera: cuando cada unidad es distinta, el proceso depende del músculo humano, la suerte y una memoria operativa imposible de escalar sin errores.